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“Lo que estamos reclamando es la reincorporación a los puestos de trabajo”, AGTPAC, Labulaye, Córdoba

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A dos años del mayor conflicto gremial en la ciudad de laboulaye, a 400 kilometros de la ciudad de Córdoba, los trabajadores de la Asociación Gremial de Trabajadores de Petróleo y Afines de Córdoba (AGTPAC) se encuentran en juicio para recuperar sus puestos de trabajo. Charlamos con Gerardo Doroszczuk, sec. Gral. del gremio para conocer más de la lucha de los compañeros.

 

¿Cuáles son los orígenes de este conflicto?

La génesis de este conflicto se remonta hace 2 años atrás cuando después de mucho tiempo de tratar de mejorar -a través del sindicato de petroleros de Córdoba- nuestras condiciones de trabajo, que eran malas y empeoraban año a año, tomamos la decisión de afiliarnos a un nuevo gremio que se empezó a formar en Río Cuarto, que es la Asociación Gremial de Trabajadores de Petróleo y Afines de Córdoba (AGTPAC) que forma parte de FeTERA-CTA. Luego, tras presentar una serie de reclamos a la empresa que no fueran escuchados, se presento un petitorio de 18 puntos a la secretaria de trabajo de Laboulaye. La respuesta de la empresa a esta medida fue el despido de 2 compañeros y la amenaza de continuar con ellos si seguíamos con los reclamos. Despidieron a una compañera embarazada y a Walter Álvarez acusado de facturación fraudulenta que hasta el día de hoy la empresa no pudo comprobar. Ante esto, los compañeros reunidos en asamblea decidimos realizar una huelga a la que se sumaron el 100% de los trabajadores (sectores de playa, de servicompras y de cocina) y tras una semana se logró llegar un acuerdo donde se retrotraía el despido de Walter. Esto implicaba ir a una instancia de mediación pero la empresa nunca se presentó ni llevo la documentación que decía tener y reitera el despido del compañero invocando la misma causa, así cómo continuó con las amenazas y aprietes. Ahí los compañeros decidimos parar nuevamente e invitando a los ciudadanos a no consumir en esa estación; esta medida se extiende a lo largo de 27 días en los que contamos con la presencia del compañero Gabriel Martínez, secretario de organización de la FeTERA, que estuvo con nosotros a pleno rayo de sol en esos duros días.

¿tuvieron apoyo de los vecinos?

En esas jornadas, gracias al gran apoyo de la comunidad, se juntaron en dos días más de 2000 firmas, lo cual representa el 10% de la población y se pudo revertir esta situación en la secretaría de trabajo que se vio obligada a dictar una conciliación obligatoria, retrotrayendo el conflicto al principio. Nosotros debíamos levantar la medida y la empresa reincorporar al compañero. Lejos de esto, la empresa licenció a 23 trabajadores a los que luego despidió aduciendo que había sido una huelga ilegal y salvaje.

¿Cómo prosiguió esa instancia?

Como nunca se pudo resolver en la secretaría y a pesar de que muchas veces nos decían que teníamos razón, que era injusto y que estaba bien lo que estábamos haciendo, lo que hicieron fue dejarlo sin resolución. Ellos tenían la opción de decir que los despidos eran ilegales y no lo hicieron y nos obligaron a ir esta instancia actual que es la judicial.

¿En que momento se encuentran ahora?

Hoy por hoy los compañeros estamos todos en juicio y mientras tanto seguimos informando a la comunidad y bregamos para que los expedientes no duerman en el escritorio de nadie. Es una etapa muy difícil, en la cual se genera mucha ansiedad y hay que tener mucha paciencia por que los tiempos de la justicia son lentos. Además, las condiciones laborales del grupo son muy difíciles, laboulaye es una ciudad de 20.000 habitantes y es muy difícil conseguir trabajo. Incluso la empresa sigue ejerciendo presión y persiguiendo a los que participaron de la huelga, en este sentido, si un compañero intenta tomar otro trabajo la patronal o sus emisarios van a los posibles empleadores y les insisten y “advierten” para que no sea tomado. Lo que estamos reclamando en esta etapa es la reincorporación a los puestos de trabajo, una demanda que nunca se hizo en la ciudad. Los compañeros ya hemos rechazado varias veces ofrecimientos de dinero, no es un juicio que creamos que se puede arreglar con algún tipo de suma, acá no hay ninguna conversación económica en la cual los empleados estén interesados, lo que los compañeros reclaman es la reincorporación a los puestos de trabajo.

Jueves 7 de junio de 2012 | Equipo de prensa de FeTERA