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FeTERA LLEVA A LA COMICION :ECONOMIA DE LA CAMARA DE DIPUTADOS LA DEFENSA DE LA SOBERANIA NUCLEAR ARGENTINA

Julio Acosta, Damián Straschenco, Rodolfo Kempf, Martín Javier Iofrida y Andrés Kreiner expusieron en la Cámara de Diputados sobre la crítica situación que atraviesa el sector nuclear y reclamaron defender el trabajo, las empresas públicas, la ciencia, la tecnología y un patrimonio estratégico construido durante décadas por el pueblo argentino.

Buenos Aires, 19 de agosto de 2026

La Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA) participó este miércoles de la jornada desarrollada en la Cámara de Diputados de la Nación, donde trabajadores, dirigentes sindicales, especialistas y representantes vinculados al sector nuclear argentino llevaron al Congreso la preocupación por el presente y el futuro de una de las áreas más estratégicas para la soberanía nacional.

FeTERA estuvo representada, entre otros compañeros, por su Secretario General, Julio Acosta, y por Damián Straschenco, Secretario de Acción Social de FeTERA.y Secretario General de Luz y Fuerza Zarate. La jornada contó además con las intervenciones de especialistas y referentes del sistema nuclear como Rodolfo Kempf, Martín Javier Iofrida y Andrés Kreiner, cuyos aportes permitieron dimensionar con mayor precisión las consecuencias laborales, tecnológicas, productivas y económicas del proceso de ajuste y debilitamiento que atraviesa el complejo nuclear nacional.

La presencia de FeTERA en Diputados forma parte de una decisión política de nuestra Federación: llevar la defensa del sector nuclear a todos los ámbitos donde se discuta el futuro energético, científico, tecnológico e industrial de la Argentina.

Julio Acosta: “Estamos hablando de soberanía”

En su exposición, Julio Acosta llevó al Congreso la posición que FeTERA viene sosteniendo frente a la situación del sistema nuclear argentino.

El Secretario General de nuestra Federación remarcó la necesidad de comprender que el debate nuclear excede ampliamente una discusión económica o empresarial.

Lo que está en juego es la capacidad de nuestro país para mantener bajo control nacional un sector construido durante décadas mediante inversión pública, conocimiento científico, desarrollo tecnológico y, fundamentalmente, el trabajo de generaciones de argentinos y argentinas.

Para FeTERA, la energía nuclear no puede ser considerada una mercancía ni analizarse exclusivamente desde la lógica de la rentabilidad.

Se trata de una herramienta estratégica para cualquier proyecto de desarrollo nacional.

Detrás de las centrales nucleares, los centros de investigación, los laboratorios, la producción de radioisótopos, la medicina nuclear y los diferentes proyectos tecnológicos existe un entramado de trabajadores, profesionales, científicos y técnicos cuya experiencia constituye un patrimonio irremplazable.

Por eso, Acosta puso especial énfasis en la necesidad de defender los puestos de trabajo y evitar la pérdida del conocimiento acumulado dentro del Estado argentino.

Cuando un técnico, un científico, un profesional o un trabajador altamente especializado abandona el sector como consecuencia del deterioro salarial, el ajuste o la falta de perspectivas, Argentina no pierde solamente un trabajador.

Pierde conocimiento. Pierde capacidad tecnológica. Pierde soberanía.

Damián Straschenco: la voz de los trabajadores dentro del sistema nuclear

La intervención de Damián Straschenco aportó al debate una mirada construida desde el propio interior de la actividad nuclear y desde la experiencia de las y los trabajadores.

Su exposición puso sobre la mesa algo que muchas veces queda relegado cuando se habla de empresas, balances o inversiones: sin trabajadores no existe sistema nuclear.

Son ellos quienes operan las instalaciones, sostienen los procesos productivos, garantizan la seguridad y transmiten conocimientos adquiridos durante años de formación y experiencia.

Straschenco también representa una larga trayectoria de lucha sindical vinculada a las centrales nucleares de Atucha y a la defensa de la organización de los trabajadores.

Por eso, su presencia en Diputados tuvo un significado que excede una intervención individual: significó llevar al Congreso la voz de quienes conocen desde adentro el funcionamiento y las necesidades del sector nuclear argentino.

La defensa de la libertad sindical, las condiciones laborales, los salarios, la estabilidad y la participación de los trabajadores también forman parte de la defensa de la soberanía nuclear.

No puede existir un proyecto nuclear nacional debilitando o persiguiendo a quienes todos los días sostienen ese proyecto con su trabajo.

Rodolfo Kempf: una advertencia sobre el desmantelamiento y la pérdida de capacidades

Rodolfo Kempf, físico e investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)y Secretario de capacitacion de FeTERA y parte del consejo directivo nacional de ATE . planteó una fuerte advertencia sobre la orientación que está tomando la política nuclear. Su intervención señaló que las decisiones adoptadas por la conducción del sector, junto con la incorporación de funcionarios sin la preparación necesaria, pueden comprometer capacidades e instalaciones que demandaron décadas de inversión, formación y experiencia.

Kempf alertó sobre el riesgo de que una política de desarticulación termine afectando incluso a centrales que hoy producen electricidad, transformando activos estratégicos en pasivos difíciles y costosos de recuperar. Su planteo reforzó una idea central de la jornada: en materia nuclear, una decisión equivocada no se corrige rápidamente, porque detrás de cada instalación existen conocimientos, cadenas productivas, normas de seguridad y equipos humanos altamente especializados.

Su exposición también debe leerse en el marco de la pérdida de personal y del deterioro presupuestario que atraviesa la CNEA. La reducción de capacidades no es solamente una cuestión administrativa: afecta la autonomía tecnológica, la continuidad de proyectos y la posibilidad de que la Argentina mantenga control soberano sobre áreas sensibles del ciclo nuclear.

Martín Javier Iofrida: el valor de una cadena tecnológica construida durante décadas

Martín Javier Iofrida, jefe del Departamento de Coordinación de Proyectos Tecnológicos y Productivos para la Industria Nuclear de la CNEA , Secretario General de la Asociación de Profesionales de la CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN) y comicion directiva de FeTERA, puso el acento en las capacidades industriales que distinguen a la Argentina dentro del reducido grupo de países con desarrollo nuclear propio.

Iofrida destacó especialmente la capacidad nacional para fabricar durante décadas combustibles destinados a centrales de tecnología CANDU y componentes de alta complejidad, como los tubos de presión. Estos desarrollos no son piezas aisladas: expresan la existencia de una cadena de conocimiento que integra investigación, ingeniería, industria, proveedores nacionales y trabajadores especializados.

Desde esta perspectiva, paralizar proyectos o perder personal significa también debilitar la capacidad del país para diseñar, fabricar, operar y mantener tecnologías nucleares con recursos propios. La soberanía nuclear se sostiene precisamente en ese entramado: conocimiento acumulado, infraestructura pública, industria nacional y continuidad de políticas de Estado.

Andrés Kreiner: el sector nuclear también es un activo económico estratégico

El Dr. Andrés Kreiner, Investigador Superior del CONICET en la CNEA, incorporó al debate una dimensión económica fundamental. Señaló que Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) factura, en promedio, entre 550 y 700 millones de dólares por año y posee un importante superávit operativo. Asimismo, sostuvo que el conjunto de la actividad nuclear moviliza alrededor de 1.000 millones de dólares anuales.

Estos datos cuestionan cualquier intento de presentar al sector nuclear únicamente como un gasto del Estado. Por el contrario, se trata de un complejo que genera electricidad, actividad industrial, empleo calificado, capacidades exportadoras y desarrollos tecnológicos de alto valor agregado.

La advertencia de Kreiner resulta especialmente relevante frente a los intentos de privatización o transferencia de activos públicos: entregar una empresa superavitaria y capacidades construidas durante décadas significaría desprenderse no sólo de infraestructura, sino también de ingresos, conocimiento, autonomía y herramientas fundamentales para planificar el desarrollo energético nacional.

No se puede desarmar lo que Argentina tardó décadas en construir

Argentina posee una historia nuclear reconocida internacionalmente.

Durante décadas nuestro país desarrolló capacidades propias en generación nucleoeléctrica, investigación, medicina nuclear, producción de radioisótopos, formación científica, ingeniería, combustibles y tecnología.

Ese entramado permitió que la Argentina alcanzara capacidades que muy pocos países poseen.

Por eso, desde FeTERA advertimos que desarticular el sistema nuclear sería mucho más sencillo que reconstruirlo posteriormente.

Los conocimientos acumulados durante décadas no pueden recuperarse de un día para otro. Los equipos científicos no se reconstruyen inmediatamente. Los trabajadores altamente especializados no pueden reemplazarse automáticamente. Y las capacidades tecnológicas que un país abandona terminan generando dependencia.

Las exposiciones de la jornada también aportaron cifras que muestran la magnitud del deterioro: se señaló una caída del 40% en el presupuesto de la CNEA y del 29% en la Autoridad Regulatoria Nuclear, al comparar julio de 2026 con julio de 2023. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el sector nuclear perdió 765 puestos de trabajo, cerca del 10% de su dotación, con una fuerte concentración de las bajas en la CNEA y en Nucleoeléctrica Argentina.

El patrimonio nuclear pertenece al pueblo argentino

FeTERA sostiene que las empresas, organismos y proyectos que integran el complejo nuclear nacional deben permanecer orientados por una política pública de largo plazo.

La discusión sobre el futuro de Nucleoeléctrica Argentina, la Comisión Nacional de Energía Atómica, Dioxitek, las centrales Atucha y Embalse, el CAREM y el conjunto de las capacidades científicas y tecnológicas vinculadas al sector no puede resolverse únicamente desde una planilla económica.

Estamos hablando de infraestructura estratégica. Estamos hablando de conocimiento. Estamos hablando de miles de trabajadores. Estamos hablando de décadas de inversión pública. Estamos hablando de soberanía.

FeTERA seguirá llevando esta discusión a todo el país

La jornada realizada en la Cámara de Diputados representa un nuevo paso en una lucha que necesariamente deberá continuar.

FeTERA considera fundamental construir un espacio amplio de defensa del sector nuclear que reúna a trabajadores, sindicatos, científicos, técnicos, universidades, organizaciones sociales y políticas y a todos aquellos sectores comprometidos con la defensa del patrimonio nacional.

No alcanza con denunciar el ajuste. Es necesario construir una propuesta nacional para el futuro de la energía nuclear.

Una política que garantice inversión, investigación y desarrollo. Una política que preserve los puestos de trabajo y recupere salarios. Una política que fortalezca las empresas públicas. Una política que permita terminar y desarrollar proyectos tecnológicos estratégicos.

Una política nuclear pensada para las próximas décadas y no para las necesidades coyunturales de un gobierno.

La energía es soberanía

La participación de Julio Acosta y Damián Straschenco, junto con los aportes de Rodolfo Kempf, Martín Javier Iofrida, Andrés Kreiner y los demás especialistas y trabajadores que intervinieron en la Cámara de Diputados, reafirma una definición histórica de FeTERA:

Los trabajadores de la energía no somos simples espectadores de las políticas energéticas. Somos protagonistas y tenemos el derecho y la responsabilidad de discutir qué modelo energético necesita la Argentina.

Frente a cualquier intento de privatización, fragmentación o debilitamiento del sistema nuclear, FeTERA seguirá defendiendo el patrimonio construido por generaciones de trabajadores y trabajadoras.

Porque defender el sector nuclear significa defender mucho más que tres centrales.

Es defender nuestros trabajadores. Es defender nuestros científicos y técnicos. Es defender nuestras empresas públicas. Es defender nuestra industria. Es defender nuestra capacidad tecnológica. Es defender el derecho de la Argentina a decidir soberanamente su futuro energético.

EL SISTEMA NUCLEAR ARGENTINO NO SE VENDE, SE DEFIENDE.

SIN TRABAJADORES, CIENCIA Y TECNOLOGÍA NACIONAL NO HAY SOBERANÍA ENERGÉTICA.

Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina – FeTERA
CTA Autónoma