Argentina y Bolivia comparten profundas raíces históricas y ancestrales, entrelazadas por el Imperio Inca, un origen colonial común, la época virreinal y las luchas revolucionarias por la independencia. Además, comparten una intensa integración cultural y migratoria, en gran parte desconocida para la mayoría del pueblo argentino.
LAZOS PREHISPÁNICOS
En la época prehispánica, gran parte del noroeste argentino y el actual territorio boliviano estuvieron conectados por el Imperio Inca (el Tawantinsuyo) a través del Camino del Inca, compartiendo culturas originarias como la aimara y la quechua, expandidas por la región andina. Los Quilmes, Diaguitas, Omaguacas, Atacamas, Chichas, Capayanes y Huarpes, ubicados más al sur (La Rioja, San Juan y Mendoza), marcaron el límite austral de la influencia incaica en Argentina, conectados por el Camino del Inca con los centros administrativos del norte.
Todos estos pueblos compartieron gobierno, culturas e intercambio de mercancías entre el Altiplano y los valles andinos de nuestro actual territorio. Adoptaron la tecnología agrícola inca de siembra en terrazas de cultivo y compartían la lengua quechua. La región destacaba por sus fuertes lazos culturales y comerciales, compartían gobierno y formaban parte del imperio Inca, todos conectados por el Camino del Inca.
LA ÉPOCA DEL VIRREINATO
España, durante la colonia, reconocía a Bolivia como parte del Alto Perú (con el poderoso centro económico y minero de Potosí). Ambas regiones formaron parte del Virreinato del Río de la Plata (fundado en 1776), lo que hizo que compartieran rutas comerciales, administrativas y culturales que consolidaron vinculaciones decisivas para los procesos revolucionarios por la Independencia.
El centro cultural era la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, ubicada en Sucre, Bolivia. Esta universidad fue el principal semillero intelectual donde se formaron gran parte de los pensadores y líderes de la Revolución de Mayo argentina de 1810.
Se formaron en las aulas de Chuquisaca (actual Bolivia) Mariano Moreno, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo. A ellos cabe agregar a Juan José Paso, que estudió leyes en la Universidad de Córdoba y se doctoró en Chuquisaca. Allí se formaron los principales líderes de la Revolución de Mayo, tomaron contacto con las ideas de la Ilustración y el derecho natural, forjando el pensamiento crítico que impulsaría el proceso revolucionario.
Allí leyeron por primera vez a filósofos como Rousseau, prohibido por la corona española. Empezaron a cuestionar la explotación indígena en las minas (tesis de Moreno) y la legitimidad del virrey Cisneros. Fueron los redactores del pensamiento revolucionario americano y un eslabón fundamental entre la Revolución de Chuquisaca de 1809 y la Revolución de Mayo de 1810.
DESPUÉS DE MAYO SE CONSOLIDAN LOS LAZOS
En la guerra por la Independencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata (actual Argentina) enviaron expediciones militares al Alto Perú comandadas por figuras como Manuel Belgrano para liberar la región. Próceres como Juana Azurduy de Padilla, Manuel Belgrano, Martín Miguel de Güemes, José de San Martín, José Antonio de Sucre y Eustaquio «El Moto» Méndez fueron los más destacados que lucharon en ambos territorios para asegurar la emancipación de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Alto Perú (actual Bolivia).
Estos revolucionarios combinaron grandes campañas militares organizadas desde Buenos Aires con una encarnizada guerra de guerrillas locales. Tucumán, Salta, Ayohuma (Bolivia) y Vilcapugio fueron escenarios de grandes batallas para contener el avance colonial hacia el sur.
Fueron determinantes las resistencias encabezadas por Martín Miguel de Güemes, quien comandó la Guerra Gaucha, una estrategia de guerrillas integradas por ambos pueblos que contuvo múltiples invasiones españolas. Su defensa en el norte argentino fue el escudo que protegió la retaguardia de las Provincias Unidas. Entre los que se destacaron: Eustaquio Méndez, de Tarija; Manuel Asencio Padilla; Ignacio Warnes, enviado desde Buenos Aires; y Juana Azurduy, comandantes de tropas integradas por indígenas, mestizos y afrodescendientes.
Argentinos y bolivianos, ante la inmensa superioridad numérica y de armamento del ejército español, implementaron la guerra de guerrillas o «guerra de recursos». Sus ataques sorpresivos en zonas montañosas cortaban las líneas de comunicación y el abastecimiento de los españoles, impidiéndoles avanzar con éxito hacia el norte argentino.
En 1825, Bolivia se independizó compartiendo héroes y mártires con Argentina.
LAZOS QUE CONTINUARON
Siempre existió un estrecho vínculo entre nuestros pueblos, considerándose ambos como hermanos. Tiene raíces culturales, económicas e históricas. Existe una migración constante hacia uno y otro lado de la frontera, consolidando una extensa red de lazos humanos y sociales.
LA DERECHA INTENTA ROMPER LA HERMANDADPRIMER INTENTO
Evo Morales fue víctima de un golpe de Estado. El Tribunal Supremo Electoral oficializó (con el 95,63% de los votos escrutados) que Evo Morales había obtenido el 46,4% contra el 37,07% de Carlos Mesa. La derecha no reconoció los resultados y produjo un golpe de Estado. Evo sufrió varios intentos de homicidio y fue proscripto por atreverse a intentar sacar de la pobreza al pueblo boliviano, por sus esfuerzos por alfabetizar, pero muy especialmente por recuperar los bienes comunes (recursos naturales), nacionalizando el gas, el petróleo, las comunicaciones, la energía y el agua, y por constituir un Estado plurinacional, reconociendo a los pueblos indígenas, protagonistas de la Independencia. Salvó su vida saliendo de su país, protegido por la solidaridad de los gobiernos de Argentina y Brasil.
Cientos de bolivianos fueron asesinados por la represión, otros tantos detenidos o debieron emigrar por el golpe apoyado por Estados Unidos y el gobierno de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que envió material bélico y gendarmes en apoyo al golpe de Estado oligárquico en Bolivia en 2019. Evo Morales debió exiliarse junto a García Linera en México, apoyado por el gobierno de López Obrador y con la participación de Argentina, ya gobernada por Alberto Fernández.
EL PUEBLO TRABAJADOR, INDÍGENA, CAMPESINO, SE REBELA
El gobierno derechista de Bolivia, al asumir, ejecuta una serie de medidas de brutal ajuste contra el pueblo y a favor de la oligarquía terrateniente, además de medidas que implican la privatización de las empresas públicas.
La clase trabajadora boliviana, convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos, reclama firmemente la renuncia y el cambio de políticas al gobierno. Paran el país en defensa de sus riquezas, de su soberanía, de sus derechos fundamentales; y por todo eso se vuelve a acusar a Evo Morales. En realidad, ocultan un intento de extranjerización y entrega, al estilo de los gobiernos derechistas de Milei y de Kast en Chile.
La clase trabajadora, el pueblo boliviano, se levanta contra quienes quieren saquear los recursos naturales y destruir las condiciones de vida alcanzadas. Es una verdadera rebelión popular protagonizada por mineros, campesinos, trabajadores docentes y fabriles, y por los pueblos indígenas que no se resignan a una nueva ofensiva del capital sobre el trabajo.
LAS DERECHAS COINCIDEN EN AMBOS PAÍSES
El gobierno derechista de Bolivia reprime la protesta social y criminaliza la lucha y a los líderes sociales, a pesar de que el conflicto no se detiene y se expande a todo el país. En el colmo del cinismo, el gobierno norteamericano —responsable en América Latina y en el mundo de múltiples crímenes, genocidios y guerras neocolonialistas, como las que lleva a cabo hoy en Venezuela, Irán, Gaza, Palestina y Cuba— llama a levantar la resistencia por razones humanitarias.
Para no ser menos, el gobierno de Milei acude presuroso a reforzar la represión contra el pueblo en rebeldía. Acude en apoyo e interviene en asuntos soberanos de Bolivia en respaldo de los intereses de las clases dominantes en el país hermano.
UN EJEMPLO Y UNA ESPERANZA
¿Puede el actual proceso de lucha boliviano marcar un rumbo popular para revertir la ofensiva derechista contra el continente?
Por lo menos marca una clara diferencia entre la COB y la CGT de Argentina. Allá impulsan la lucha en defensa de los intereses y los derechos de sus representados, poniéndose a la cabeza del conflicto. Acá, la CGT es cómplice pasiva del ajuste, de la entrega, de la destrucción del empleo, del ataque contra los jubilados, haciendo ostensibles las diferencias.
Por otro lado, en Bolivia el movimiento popular está unido, sabe qué quiere, qué país necesita y quiénes son los enemigos de clase, y se decide —a pesar de la represión— a confrontar con políticas y políticos que los afectarán profundamente.
Por nuestros pagos, el campo popular se caracteriza por su dispersión. Su falta de unidad conspira contra la rebelión necesaria frente a la profunda ofensiva del capital contra la soberanía del país y contra los derechos alcanzados por generaciones anteriores. Para colmo de males, como diría un paisano, tampoco existe una alternativa política que genere propuestas ni programas esperanzadores para el pueblo.
LA HISTORIA LA ESCRIBEN LAS LUCHAS DE LOS PUEBLOS
Nadie sabe qué va a pasar en Bolivia. Una de las posibilidades es que su lucha sea derrotada. Pero lo seguro es que será un momento de acumulación en el proceso de construir una sociedad justa y servirá para emprender el camino emancipatorio de otros pueblos.

