El presente informe analiza el proceso de despidos arbitrarios y posterior reincorporación por la lucha de trabajadores de la energía eléctrica afiliados a ATEM – FeTERA, incluyendo a dos trabajadores con fueros gremiales. En un momento de profundización neoliberal la estrategia empleada por los trabajadores despedidos y la organización sindical resultó en una victoria, la reincorporación de los despedidos. El éxito se basó en una combinación de unidad, visibilidad, una estrategia clara y flexible, y una profunda conciencia de clase que transformó un conflicto particular en una lucha colectiva.
Análisis de la estrategia implementada
A partir de la voluntad de los compañeros de luchar y de la decisión de FeTERA de respaldar y ser parte del conflicto se discutió un proceso de lucha a partir de dos premisas fundamentales.

La primera condición era NO AISLARSE. Se comprendió que la debilidad reside en el aislamiento, cada sector enfrenta solo los despidos, los bajos salarios, el ajuste patronal. Los trabajadores, desde el primer momento, se mantuvieron unidos y en constante comunicación en asambleas permanentes, evitando que la empresa los dividiera o que cayeran en la desesperanza individual.
La segunda premisa fue VISIBILIZARSE. Salir del conflicto tradicional. Se trasladó el conflicto del ámbito privado de la confrontación con la empresa al espacio público. Se utilizaron piquetes, movilizaciones, banderas y presencia en la vía pública para que el despido no fuera un mero trámite, sino un acto con costo reputacional para la empresa combinando varios métodos de lucha.
Otra medida, utilizada sistemáticamente, fue dotar la lucha de mucha difusión. Para ello se utilizaron todos los medios disponibles, redes sociales, prensa, radio, televisión, diarios portales y volanteadas para amplificar el reclamo de reincorporación. El objetivo era que la comunidad, otras organizaciones, otros sindicatos y la opinión pública supieran del caso, para generar una presión política y social constante, permanente, ininterrumpida.
Fue difícil, por supuesto, mantener de pie el objetivo claro e innegociable de la reincorporación. No se negoció una indemnización a pesar de los ofrecimientos constantes de la patronal de ampliar el monto indemnizatorio por despido. El objetivo central y público fue siempre la vuelta al puesto de trabajo. Esto dotó de una claridad moral y estratégica a toda la lucha, definiendo al derecho al trabajo como un derecho humano fundamental. Este enfoque elevó el conflicto de una mera disputa legal a una defensa de principios, lo que fortaleció la convicción y conciencia de clase de los compañeros despedidos.
Flexibilidad táctica y medidas de confrontación

Se puso mucho esfuerzo en mantener a través de los meses de conflicto una clara flexibilidad táctica. Si bien el objetivo era firme, de carácter estratégico, los métodos para alcanzarlo fueron dinámicos. Se adaptaron las medidas de fuerza según la situación, sin encasillarse en una sola acción, con los compañeros desarrollando una esforzada militancia, sin claudicaciones. En el sentido de confrontar con diferentes medidas se implementó un escalonamiento de acciones.
Medidas de fuerza directa: Asambleas, corte de accesos a la empresa, piquetes de visibilización, cortes de ruta, denuncias públicas, ocupación de la planta y paros regulados para evitar más despidos que desalentaran el conflicto.
Por otro lado, se llevaron principalmente medidas de presión indirecta que fueron efectivas y aportaron todas a resolver favorablemente la lucha con campañas en redes sociales, denuncias públicas, contacto con periodistas.
El objetivo táctico era obligar a la empresa a negociar, creando un escenario donde el costo de no hacerlo (económico, operativo y de imagen) fuera mayor que el de sentarse a dialogar. Se puso a la empresa en una disyuntiva: sentarse a discutir las reincorporaciones o seguir pagando costos.
Finalmente, después de cinco meses de conflicto la empresa optó por discutir cuando el Ministerio de Trabajo convocó a la FeTERA y a la empresa a una Conciliación Obligatoria después de atravesar audiencias de conciliación donde la empresa mantenía una posición intransigente negando la reincorporación y después de desalojar con violencia a los trabajadores de la planta de generación,
La conciliación obligatoria sirvió para difundir aún más el conflicto y la instancia administrativa del Ministerio de Trabajo permitió que el conflicto fuera como una caja de resonancia de la lucha, conscientes de que era una instancia más de lucha no como una solución mágica.
La extensión de la audiencia de conciliación fue una táctica clave. Alargar las negociaciones y dejar en evidencia la intransigencia de la empresa ante el propio Estado sirvió para demostrar la justeza de la posición de los trabajadores y la mala fe patronal especialmente puesta en evidencia de que intentaban descabezar con despidos arbitrarios e ilegales como el caso de un delegado y otro miembro de Comisión Directiva de FeTERA con fueros, a una organización que está dispuesta a defender derechos.
Factores Clave en la Sustentación del Conflicto
Un factor clave para la sustentación del conflicto fue la conciencia de los compañeros de que sería un conflicto largo y difícil. Existía una comprensión política realista de que la lucha sería prolongada, con sacrificios y sufrimiento. Esta conciencia previno la frustración temprana y permitió planificar una resistencia a largo plazo, tanto en lo logístico como en lo anímico, aunque como en todo conflicto habrá compañeros que se desalientan o dudan de los resultados.
Otro factor clave, determinante, fueron las asambleas, los debates donde los compañeros hacían balance del conflicto y programaban y ejecutaban medidas de acuerdo con la coyuntura del conflicto. La práctica de democracia sindical y la participación desde la base fue determinante para resolver favorablemente el conflicto.
Unidad y Alianzas Estratégicas
La premisa de no quedar aislados, juntarse y establecer alianzas fue determinante. No se actuó como individuos victimas de una injusticia particular, a partir de ahí se formó un bloque cohesionado y se establecieron alianzas con otros trabajadores despedidos de otras empresas o sectores públicos y jubilados. Esto amplió la base de apoyo y permitió el intercambio de experiencias y tácticas y dotar de mayor fuerza al reclamo propio y de los trabajadores de otras empresas.
La consigna fue solidaridad de clase como principio activo que rompiera el individualismo instalado en la sociedad y entre los trabajadores, hay que reconocerlo, individualismo que crece por las claudicaciones de dirigentes sindicales.
Estar en todos los conflictos. Ser solidarios.
Este fue un pilar fundamental. Los compañeros se involucraron, no se ausentaron de las luchas ajenas. Al participar en los conflictos de otros, construyeron un capital de solidaridad que fue devuelto cuando lo necesitaron. Se aplicó el principio de «No luchamos sólo por lo nuestro, sino también por los demás», “Uno para todos y todos para uno”, fortaleciendo la red de apoyo mutuo y la conciencia de clase.
Encuadre político del conflicto
Se denunció la política empresaria de despidos vinculada a la política antiobrera del gobierno nacional, no fue una casualidad los despidos masivos, se trató de aprovechar la coyuntura política. El conflicto social no se presentó como un incidente aislado, sino como parte de un embate más amplio de la patronal y el gobierno nacional contra la clase trabajadora, en el marco de políticas de ajuste.
Este encuadre permitió ganar el apoyo de otros sectores sociales afectados por las mismas políticas, deslegitimar la acción de la empresa, mostrándola como parte de un plan de las clases dominantes, sistemático y de despojo de derechos a la clase trabajadora y también se le trató de dar un sentido histórico y colectivo a la lucha, que trascendía lo meramente reivindicativo y que señala que se puede cambiar la historia de derrotas.
Valoramos mucho que la reincorporación lograda no fue producto de la casualidad o de algún fallo legal favorable. Fue el resultado de una estrategia integral y consciente, donde se combinaron de manera efectiva la firmeza con el objetivo puesto en la reincorporación y en la defensa de valores como el derecho al trabajo y la solidaridad de clase afirmada en una conciencia, política y social que permitió enmarcar el conflicto particular dentro de una lucha de clases más amplia que pudo sostener sin claudicaciones una solidaridad activa y recíproca que transformó la debilidad individual en fuerza colectiva.
La lucha de los compañeros de ATEM – FeTERA demuestra que, ante la ofensiva del capital, la respuesta efectiva de la clase trabajadora se construye con unidad, estrategia, visibilidad y una profunda convicción solidaria y se puede lograr no sólo revertir una situación de injusticia, sino también fortalecer la organización para los conflictos futuros.
Julio Acosta. Secretario General de la FeTERA.

