FeTERA
Congreso 2021 Noticias

Documento de trabajo: debates del congreso

1/ Situación mundial y desafío para la FeTERA

Al momento de la constitución de la FeTERA pronunciábamos en la Declaración de Principios que: “El imperio del régimen capitalista, basado en la propiedad sobre los medios de producción y de cambio en lo económico, una superestructura regida por la instauración extrema de un modelo neoliberal-conservador, ha sumido a la clase obrera en una profunda explotación, transformándola en objeto de miseria, desocupación, injusticia, ignorancia y descalificación profesional”

A 26 años de su constitución confirmamos que vivimos un tiempo de ofensiva capitalista contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad. En el centro de la estrategia capitalista está la dominación de las fuentes de energía, especialmente cuando resulta visible para el conjunto social la cuestión del cambio climático, producto directo del modo de producción capitalista. El mundo vive una crisis integral, alimentaria, energética, ambiental, económica, financiera, civilizatoria, que convoca a luchar en contra y más allá del orden capitalista, en favor de los derechos integrales de la humanidad, entre ellos, el derecho a la energía. La pandemia ocasionada por el COVID-19 profundiza todo esto y que se agrava porque hoy existe una nueva categoría de excluidos: los tecnológicos.

Tanto el acceso a la energía, como a la comunicación y los recursos tecnológicos condicionan la vida cotidiana hasta el punto en que la comunicación alcanza también la categoría de un derecho esencial vinculada al acceso a la información en tanto a DDHH nos referimos.

Los problemas se concentran en un doble sentido:

a) por un lado, en lo socioeconómico, en el crecimiento de la desigualdad, extendiendo el desempleo, el subempleo, la flexibilidad salarial y laboral, la caída de los salarios y toda forma de ingreso de trabajadores/as activos o pasivos, todos mecanismos de explotación de la fuerza de trabajo,

b) por otro, en lo socio ambiental, definido por el cambio climático, con base en la matriz energética sustentado en hidrocarburos y el monopolio de la propiedad privada de las transnacionales energéticas, las que mercantilizando a la energía no solo afecta el derecho de la población a la energía, sino que propicia el saqueo de los bienes comunes.

Desde la FeTERA nos proponemos intervenir en ambos aspectos, desde nuestra especificidad de acción en el ámbito nacional, regional y mundial, para contribuir en la elaboración de un PROGRAMA que necesitamos las/os trabajadoras/es y el movimiento popular en general. Pretendemos avanzar en transformaciones sociales imprescindibles para superar/derrotar al orden capitalista y construir una sociedad sin explotación.

Queremos contribuir en un rumbo civilizatorio sustentado en las reivindicaciones democráticas y de cambios estructurales que satisfagan los derechos de nuestros pueblos.

Somos conscientes que es una cuestión de PODER y por eso nos proponemos crecer orgánica e ideológicamente con masiva participación de nuestras/os afiliadas/os, en articulación con otras organizaciones y luchadoras/es, del país, la región y el mundo.

Estamos convencidos que otro mundo es posible y solo se logrará si nos organizamos y luchamos por ello.

2/ Luchamos por el derecho a la energía y la soberanía energética, contra la matriz productiva y la propiedad privada de la energía

Desde la crisis de los años 60 y 70 del siglo pasado existe una respuesta global del capital hacia la privatización de la actividad económica. Es lo que se ha denominado “neoliberalismo”, que curiosamente se sustenta con una fuerte intervención del Estado a favor de la iniciativa privada. Para el caso argentino, ese programa se desplegó desde la dictadura genocida en 1976, se pone en ejecución un plan económico de concentración de la riqueza que para ser ejecutado debía cercenar las conquistas del movimiento obrero organizado. La crisis es económica y social, y sus consecuencias la desindustrialización, despidos masivos, intervención de los sindicatos, huelgas, el éxodo desde el ámbito rural hacia los conglomerados urbanos de miles de familias. La resistencia obrera tiene en la memoria el Cordobazo, el Tucumanazo, el Rosariazo, también los Programas obreros, que son las grandes manifestaciones de resistencia de los trabajadores que apoyados por el pueblo enfrentaron a la violencia del sistema. La dictadura ejecutó el Terrorismo de Estado aplicando un programa de exterminio y persecución a los dirigentes y luchadores sociales mientas se continuaba con la ejecución del plan económico que, además ahora, tenía como objetivo el brutal endeudamiento externo, el desmantelamiento de las empresa estatales cuyo objetivo fue cumplido en la década del 90’ por los nuevos representantes del neoliberalismo y completado en la última década del Siglo XX, siendo potenciado en los últimos años, especialmente en materia de hidrocarburos.

La gran expectativa de las clases dominantes en el país se asienta en la explotación de los hidrocarburos no convencionales (Vaca Muerta) e incluso en la oportunidad de negocios que supone la transición energética hacia fuentes no renovables. La búsqueda del Estado se orienta a inversores transnacionales que exploten las fuentes convencionales y no convencionales de hidrocarburos, al tiempo que estimulan inversiones en fuentes alternativas de energía, potenciando una matriz productiva de origen extranjero.

Para hacer eso posible se facilitan pretensiones monopólicas que favorecen la rentabilidad de las inversiones, tal el caso del acuerdo secreto de YPF (de gestión estatal) con CHEVRON. En ese sentido se pretende reducir el costo laboral con mejoras fiscales, facilidades para la remisión de utilidades y una consecuente acción para disminuir o eliminar derechos sociales, sindicales y laborales de trabajadoras y trabajadores.

El objetivo de este modelo es que la energía se transforme en una mercancía y como consecuencia afecta el derecho al acceso a la energía que sustentamos desde el origen de la FeTERA, por cuanto el derecho a la energía es un derecho humano y constituye el eje conceptual de la reivindicación que enarbolamos desde la FeTERA, que está acompañado de una lucha por la soberanía energética, lo que supone asegurar entonces la producción y circulación de las áreas de la energía en manos del pueblo, por las diferentes vías de emprendimientos comunitarios, cooperativos, autogestionarios y/o estatales. La universalización y descentralización de los servicios de energía, de la comunicación, y de otros bienes esenciales para asegurar la vida digna será posible con decisión política y participación popular.

La lucha en contra de la privatización y extranjerización de la actividad energética constituye el eje de nuestra propuesta relativa a la Energía. Rechazamos una transición subordinada a las transnacionales. Es esta una oportunidad para recuperar soberanía energética. Sin soberanía energética no es posible cambiar el actual modelo productivo basado en el extractivismo, el saqueo, la depredación de los recursos y el medio ambiente y la extranjerización que consolida el sistema capitalista dependiente.

En este contexto queremos reivindicar a la energía nuclear como una fuente energética libre de emisiones de gases de efecto invernadero. Hay un amplio consenso internacional en que esta forma de energía va a jugar un rol importante en la transición energética. Nuestro país ha alcanzado un grado importante de desarrollo en esta tecnología que encierra la posibilidad de lograr seguridad energética y autonomía tecnológica. En particular la Argentina eligió e invirtió sistemáticamente durante más de 50 años en desarrollar localmente la línea de uranio natural y agua pesada y su profundización nos permitiría transitar un camino virtuoso que dinamizaría importantes sectores impulsando el desarrollo industrial, en particular de sectores PyME, con la consiguiente expansión de mano de obra altamente calificada y bien remunerada y con una participación protagónica del Estado argentino. La incursión en otras tecnologías nucleares también sería positiva en la medida que implicase una fuerte participación nacional que incluyese la fabricación local del combustible.

3/ Sobre la transición energética y el modelo productivo, en contra y más allá de la propiedad privada de los medios de producción

Existe consenso en la necesidad de la transición energética, siendo la base la crisis energética y el cambio climático. Somos conscientes que no hay visiones compartidas sobre el rumbo de la transición. Para las clases dominantes y los grandes capitales, el objetivo es la ganancia y la acumulación de capitales. Para nosotros, desde la FeTERA nos posicionamos en las antípodas, y apuntamos a resolver el problema desde la satisfacción de las necesidades sociales por el derecho a la energía y la soberanía energética.

Por ello nos proponemos transitar un camino de generación de conciencia colectiva en la FeTERA y sus organizaciones sobre un plan integral que parte de un Diagnóstico crítico sobre el modelo energético y productivo actual, que en su afán de lucro desarrolla la producción alimentaria de los cultivos transgénicos aun cuando conocen de los riesgos para el ser humano y el nefasto impacto ecológico; por todo esto creemos que es tiempo de construir una propuesta de trasformaciones socioeconómicas y ambientales en perspectiva de emancipación social y defensa de los derechos dela naturaleza, para la actual y futuras generaciones.

Desde nuestro colectivo pretendemos involucrar a la sociedad en su conjunto, para hacer realidad el programa de las/os trabajadoras/es y el pueblo, como un camino de transición del presente mercantilizado y extranjerizado de la energía y el modelo productivo, hacia otro de independencia y autonomía, con capacidad de articular con proyectos similares en la región y en el mundo. Son objetivos a construir con el movimiento obrero y popular.

Pretendemos confrontar con la actual matriz energética de predominio fósil y contaminante, base de un desarrollo económico desigual entre las regiones y provincias argentinas, las que tienen hidrocarburos y aquellas que no lo tienen, tanto como en la apropiación de la renta petrolera por parte de las transnacionales de la energía, las que concentran y centralizan recursos y poder. Concebimos al sector energético como relaciones sociales productivas en armonía con la naturaleza y la satisfacción del bienestar humano.

Por eso, no alcanza con cambiar la matriz energética o productivo, sino que lo que hace falta es cambiar el sistema de apropiación capitalista. En ese sentido necesitamos: a) avanzar en la estatización y/o socialización de las empresas privatizadas, con control, administración y gestión del estado, las/os trabajadoras/es y de las/os usuarias/os; b) estatización y/o socialización de YPF y de todas las empresas petroleras y energéticas: por una empresa nacional estatal única que funcione bajo el control y la gestión de las/os trabajadoras/es, con participación de las/os usuarias/os.

4/ Sobre la propuesta energética

Nos proponemos trabajar en términos de alternativa energética, bajo una concepción de “derecho” y no de “mercancía”, asociado a satisfacer múltiples necesidades humanas que contribuyan a la redistribución de la riqueza. Es necesario que se comprenda que nuestras acciones giran en torno a la definición de la energía como un bien esencial, cuyo acceso, uso y disfrute constituye un DDHH en esta etapa de la humanidad y de la modernidad.

La matriz energética que sustentamos se propone resolver demandas sectoriales con participación y gestión democrática de trabajadoras/es y la comunidad, promoviendo el desarrollo tecnológico asociado el saber hacer popular y profesional de institutos y universidades públicas de promoción de la ciencia y la investigación.

Nos proponemos la revisión de los marcos normativos y legales, la integración de las cadenas productivas y de circulación con lógica de satisfacer las necesidades sociales. Sustentamos la revisión de las estructuras de subsidios a la producción y el uso de la energía, contra el derroche y el consumismo que estimula la cultura del marketing y la obsolescencia programada, restringiendo usos suntuarios de la energía, promover su disfrute en sectores o colectivos muy vulnerados, las empresas sociales, personas electro dependientes entre otras.

Pretendemos el uso de herramientas normativas y legales para fortalecer el manejo público y democrático de la energía, estimulando formas comunitarias de producción y gestión. Ello supone intervenir en el rediseño del modelo productivo y de desarrollo con eje en la satisfacción de las necesidades sociales de la mayoría empobrecida y el cuidado del medio ambiente para las actuales y futuras generaciones.

Promovemos el desarrollo de proyectos alternativos locales que contemplen medidas para reducir el consumo de agua y energía, así como también su utilización racional y responsable, prevenir la contaminación del suelo, el agua y el aire.

En este marco sustentamos propuestas de socialización, de aliento a formas cooperativas, de autogestión asociada, y/o estatización de las formas de producción, gestión y control de la producción y circulación de bienes y servicios.

Se trata de recuperar la idea de la energía como una herramienta para satisfacer necesidades humanas en un contexto de recursos finitos e inequidades sociales extendidas.

Para hacer realidad nuestros propósitos, resulta imprescindible suspender los pagos de la deuda pública y convocar a una auditoría con participación popular. Se trata de frenar la fuga de capitales derivada de una deuda ilegitima, ilegal y odioso, y destinar esos cuantiosos recursos, junto a otras medidas de tipo estructural, a un desarrollo autónomo sobre la base de otro modelo productivo que favorezca las necesidades sociales, el mercado interno y una integración regional y global no subordinada.

5/ Lucha contra la ofensiva del capital sobre el trabajo, la precarización, tercerización y flexibilización laboral y salarial

Somos conscientes que se extiende la explotación laboral bajo las diferentes formas que asume la ofensiva del capital contra el trabajo y que sufren nuestras/os compañeras/os. El resultado es una mayor apropiación privada de la renta generada por el trabajo social a mano de las patronales.
Por eso nos proponemos la lucha en defensa de los salarios de las/os trabajadoras/es, los que no deben ser inferiores al valor de la canasta familiar, que asegure ingresos por encima de la línea de pobreza. La propuesta supone la actualización mensual de salarios según índice de inflación e incluso una disputa por la apropiación de la renta de las patronales, para mejorar el ingreso de la familia trabajadora y del pueblo.

En ese sentido proponemos la eliminación del IVA de los productos de la canasta familiar y como el salario no es ganancia, sustentamos la abolición del impuesto a las ganancias aplicado al salario, al tiempo que proponemos impuestos progresivos a las grandes fortunas, impuestos extraordinarios a los grandes capitalistas, en cabeza de los titulares y empresas que conforman la cúpula del poder. Junto a la reforma tributaria necesaria, resulta imprescindible establecer el control popular de precios y distribución, que asegure el abastecimiento popular. Un control con integración de representantes de las organizaciones territoriales y sociales.

Asumimos el programa del movimiento de jubiladas/os por una jubilación mínima no inferior a la Canasta Básica del Adulto Mayor; el 82% móvil sobre el salario del trabajador activo en su mismo cargo oficio o función; la creación del Instituto Nacional de Previsión Social; la normalización del PAMI y vivienda en comodato para jubilados y pensionados.

Luchamos por la salud y la educación pública, como derecho de la sociedad; por la libertad y democracia sindical, con autonomía del Estado, las empresas, los partidos y los gobiernos. Por el derecho de los trabajadores a organizarse sin injerencia y control patronal, político o estatal.
Necesitamos elaborar y proponer el programa que necesitamos las/os trabajadoras/es y el movimiento popular en general, para avanzar en las transformaciones sociales imprescindibles para superar/derrotar al capitalismo y construir una sociedad de nuevo tipo, anticapitalista, socialista, del buen vivir o del vivir bien, para el siglo XXI, sin explotación ni saqueo de los bienes comunes.

6/ Reagrupar al movimiento obrero en el país, en la región y en el mundo

Nos pronunciamos por un nuevo Internacionalismo de los Pueblos, por lo que apoyamos y somos parte de la lucha mundial de los trabajadores contra el capitalismo y sus gobiernos.
Para ello necesitamos reagrupar al movimiento obrero en el país, en la región y en el mundo. En el país estamos haciendo esfuerzos de unidad de acción con otras organizaciones sindicales, sociales y territoriales, entre las que destacamos la articulación en la “coordinadora de trabajadoras y trabajadores de la Argentina”, la CAT. Somos parte de diferentes articulaciones sindicales y populares, tal como lo hicimos desde nuestra creación, por lo que ratificamos la articulación sindical que desarrollamos con otras organizaciones hermanas de la región en el ámbito energético, tanto como en el Encuentro Sindical Nuestra América, el ESNA.

Creemos necesario ser parte de una lucha y organización mundial en contra del régimen del capital y para ello nos proponemos ingresar formalmente a la Federación Sindical Mundial (FSM), siendo conscientes que se requiere la más amplia unidad del movimiento obrero con perspectivas clasista y de lucha universal contra el capitalismo.

Es estratégico buscar acuerdos y coincidencias con otras centrales sindicales que sostienen la lucha de clases y la lucha anticapitalista. Desde la clase y para la clase es necesario un proyecto y un programa emancipador que se proponga abandonar las luchas de resistencia y desarrolle una estrategia de ofensiva liberadora del sistema de explotación.

Tenemos historia, rescatamos las mejores y más avanzadas experiencias del movimiento obrero. La Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos y más recientemente la experiencia de CTA y como sostuvo Agustín Tosco la clase obrera debe dejar de ser furgón de cola de los proyectos de la burguesía. Reivindicamos el nuevo internacionalismo de los pueblos en contra de la ofensiva del capital sobre el trabajo.

Por esto, reagruparnos es una necesidad y lo debemos hacer con los que compartimos proyectos, utopías y luchas por el futuro de la humanidad, donde el hombre deje de ser lobo del hombre.

La difícil realidad de millones de trabajadores que sufren la precarización extrema sobre las condiciones de trabajo nos lleva a pensar en un cambio urgente de estrategia que se construya desde las bases y que se exprese como síntesis de la clase trabajadora, permitiendo así derrotar la flexibilización normalizada que defendieron e instalaron los gobiernos patronales que se suceden desde la última dictadura cívico-militar hasta la fecha.

Para esto la FeTERA propone una organización desde abajo que piense y sea eco de la voz de miles y miles de trabajadores que sufren la precarización en carne viva, con una propuesta organizativa que parta desde obradores y puestos de trabajo en todos los rincones del país donde laburantes del sector energético día a día pelean contra las burocracias socias o dueñas de empresas tercerizadas.
Identificar esto nos puede permitir trazar un plan apuntalado desde la fortaleza de organizaciones que mantienen plena vigencia de las leyes convencionales para coordinar un plan de lucha que ponga fin a la precarización de los trabajadores de Gas, Agua, Electricidad; permitiendo construir relación de fuerza favorable para recuperar las empresas de servicios en manos del estado regaladas en la década de los 90 que son hoy las que garantizan las fugas de capital que condicionan a la gran mayoría de las y los trabajadores a niveles de pobreza históricos por los que atraviesa el país.
Confrontamos contra un modelo sindical pro patronal, entreguista, burocrático y empresarial que no da respuesta a las demandas de la clase trabajadora y que ha sido cómplice de cuanto ajuste, pérdida de derechos y salarios han intentado las clases dominantes y que siempre termina postergando los reclamos subordinados a las políticas de los gobiernos, los patrones y a los partidos.

Estamos haciendo un gran esfuerzo por construir otro modelo basado en la autonomía de los partidos, el estado y de los patrones, en la democracia sindical y en la participación y el respeto a la toma de decisiones de los trabajadores.

Además de perdurar y de haber evitado ser derrotados por la ofensiva desplegada por el sindicalismo empresarial y el estado, podemos decir que hemos crecido y recientemente hemos logrado después de muchos años de lucha, la personería gremial de la FeTERA.

Vamos consolidando nuestra Federación tanto en lo gremial como en lo organizativo, también en la formación de nuevos dirigentes clasistas y manteniendo las banderas que le dieron origen en cuanto a la lucha por la recuperación de las empresas privatizadas, a la soberanía contra la pobreza energética y por el derecho a la energía.

MAR DEL PLATA, 18 Y 19 DE NOVIEMBRE DE 2021 – CONGRESOS NACIONALES