Política Energética

Solo la lucha en la calle y la defensa del derecho a la energía pueden vencer la ofensiva de las derechas

Declaración de Mar del Plata por el Derecho a la Energía y la solidaridad internacional de las trabajadoras y los trabajadores

Mar del Plata, 12 y 13 de octubre de 2018

Con la participación de delegadas y delegados de URUGUAY, BRASIL, CHILE, MEXICO, PARAGUAY, CUBA, PUERTO RICO, FRANCIA y ARGENTINA, sesionó en la Ciudad de Mar del Plata el Seminario “La Energía como Derecho Humano, un problema de todos”.

 

En el centro de los debates se sustentó el carácter estratégico de la energía y por ende el interés de la hegemonía capitalista por su manejo y dominación. Se destaca el especial interés de EEUU por manejar el insumo energético, estratégico para el modelo productivo capitalista. La disputa por el modelo energético involucra a la estrategia de la política exterior de los EEUU y el interés de las corporaciones transnacionales, particularmente las petroleras.

No se trata de una cuestión material, de carácter técnico, sino de profundas transformaciones culturales que disputan el consenso de la sociedad para legitimar el interés del gran capital concentrado. Es una realidad que se manifiesta en el avance de las derechas y el fascismo, en la región y a escala mundial. Es una tendencia que se evidencia con el acceso al gobierno de EEUU de Donald Trump y con él, una profundización de la ofensiva sobre los pueblos de Nuestramérica, especialmente contra Cuba y Venezuela. 

La ofensiva se asienta en una fuerte iniciativa cultural, propagandística y de manipulación de la conciencia social. En ese sentido, destaca el papel de los medios de comunicación, los que actúan desde plataformas articuladas en multimedios privados, prensa escrita, radial, televisiva, redes sociales, condicionando la agenda de discusión de la sociedad en el interés del gran capital transnacional.

Es una ofensiva que acrecienta la explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes, lo que impacta en el cambio climático y la devastación de territorios y poblaciones, como en estos días ocurrió en Puerto Rico y Cuba, afectados como consecuencia de un modelo productivo mundial que supone miserias acumuladas para los pueblos del mundo y en exclusivo beneficio de la ganancia de inversores capitalistas.

Todo lo comentado nos desafía para instalar nuestro propio proyecto como trabajadoras y trabajadores integrantes de los pueblos en Nuestramérica, para sustentar otra concepción relativa a la energía, no como mercancía, sino como bien común y derecho humano de los pueblos. El Derecho a la Energía confronta con el carácter que instala el poder de la Energía como Mercancía, la que se apropian los sectores de mayores ingresos y riqueza.

Momento político

El proyecto estratégico del movimiento obrero y popular necesita calibrar adecuadamente el momento actual en nuestra región y en el mundo, con las contradicciones que suponen los esfuerzos de la dominación capitalista por afirmar la hegemonía estadounidense en el sistema mundial. Pero también llamamos la atención en generar las condiciones de posibilidad  para que el resultado de la situación mundial no derive en nuevas formas de explotación y saqueo, sino en una perspectiva de emancipación del trabajo y la sociedad. Ello nos desafía a instalar un rumbo clasista, popular, anticapitalista, antiimperialista, contra el patriarcalismo y toda forma de discriminación social. Es una estrategia de defensa de los derechos individuales y sociales.

Para hacer posible estos propósitos necesitamos analizar con mayor complejidad la situación actual. Asistimos a una coyuntura de fuertes contradicciones que animan una realidad muy dinámica sin final cerrado, más bien abierto a la potencialidad de nuestro accionar por afirmar los intereses de la mayoría de la sociedad. ¿De qué hablamos cuando remitimos a la complejidad de la actualidad? Al mismo tiempo que se impone en primera vuelta un proyecto de derecha, misógino y fascista en Brasil, el pueblo mexicano cansado de fraude, muerte y militarización apuesta por un cambio institucional, que solo avanzará si la movilización popular y la lucha del conjunto social condiciona un rumbo de cambios profundos. 

Confirmamos una tendencia hacia la derechización del debate en Nuestramérica, al mismo tiempo que Cuba persiste en sostener el proyecto revolucionario y por el socialismo, renovando el marco constitucional y ensayando el cambio económico sin abandonar objetivos y propósitos de un desarrollo socialista. 

Pero también está Venezuela enfrentando las amenazas estadounidenses de invasión militar y la presión diplomática y mediática del Grupo de Lima y los gobiernos reaccionarios de nuestra región. El accionar reaccionario opera también sobre Bolivia. Enfatizamos la importancia de Venezuela y Bolivia por sus proyectos civilizatorios y muy especialmente por sus tenencias de reservas internacionales de energía, petróleo, gas y litio, lo que explica el interés del imperialismo por subordinar a estos pueblos a sus intereses de dominación.

Nuestramérica está en disputa y no solo interviene el accionar del imperialismo, las clases dominantes y las corporaciones transnacionales, sino también la iniciativa política, social, cultural de nuestros pueblos, y en especial del movimiento obrero en su conjunto. Vale en este sentido analizar la disputa por la región que se manifiesta en la guerra comercial declarada por EEUU contra China, quien ha crecido en los últimos años como socio comercial, económico y financiero de muchos países en la región.

América Latina y el Caribe aparece en el centro de la lucha por la dominación mundial, y resulta de interés considerar en tanto y en cuanto constituye territorio para la subordinación de políticas globales que sustentan derechas tradicionales o novedosas, tal el caso de EEUU, Gran Bretaña, Francia, Italia, asociado a los fenómenos en nuestros territorios, caso de Brasil, Chile, Perú o Argentina, entre otros procesos de gobiernos asociados a la estrategia de EEUU.

El acumulado popular

En ese marco queremos reivindicar lo acumulado por las luchas de nuestros pueblos, contra el colonialismo explícito en Puerto Rico y aquel implícito en la región contra los pueblos originarios. Destacamos la importancia de la construcción de subjetividad en la lucha en todos estos años de ofensiva del capital, del mismo modo que rescatamos el programa que venimos construyendo, sea la lucha por la soberanía energética, y en el mismo plano la soberanía alimentaria o financiera. Asumimos ese acumulado popular como la base de acción en el presente para transformar la realidad de fragmentación del movimiento popular. 

Enfatizamos que hay fragmentación, división, pero al mismo tiempo existe una práctica de construcción social que supone aprendizaje y anticipo de la emancipación social por la que luchamos. Remitimos a las experiencias desplegados en nuestros países, como base material para pensar en términos alternativos, más allá de la unidad de acción que sustentamos en la lucha cotidiana. Un déficit quizá sea la falta de internacionalización de nuestras experiencias y planes de lucha y organización, apelando a coordinar acciones concretas en la internacionalización de propuestas, programas y acciones. 

Sustentamos que lo visible es la ofensiva neo-liberal del capital hegemónico y el imperialismo bajo nuevas condiciones políticas en la región y en el mundo. Es una afirmación que nos exige el debate en materia de la matriz energética, pero también asociando el debate sobre el modelo productivo y energético con el modelo de desarrollo, lo que incluye un nuevo modelo sindical clasista, de libertad y democracia. Se trata de afirmar la defensa de los derechos individuales y colectivos de las trabajadoras y los trabajadores, especialmente el derecho a huelga. 

Por eso, denunciamos el acuerdo tripartito entre dirigentes sindicales, empresarios y el gobierno argentino que para garantizar la estabilidad jurídica de las inversiones externas en el yacimiento Vaca Muerta (hidrocarburos no convencionales) estableció una “paz social” limitando e impidiendo el derecho de huelga u otras medidas de fuerza. Del mismo modo asumimos como propio el reclamo del pueblo paraguayo relativo a los entes binacionales y el costo económico que se pretende derivar al pueblo del Paraguay, en momentos en que ese pueblo aspira a un desarrollo autónomo e integrado a la región para la emancipación.

La nueva ronda de la ofensiva capitalista supone avances en privatizaciones y extranjerizaciones, donde lo energético aparece como ámbito de negocios que disputan los capitales más concentrados. Lo que denunciamos es una nueva ronda neoliberal, en la tradición de la establecida por las dictaduras genocidas a comienzos de los años 70, recreadas en los 90 con la generalización de las políticas neoliberales en el ámbito mundial. El argumento era la subordinación de la región al sistema mundial de apertura y liberalización y hoy se avanza bajo la crítica a la corrupción, ocultando la propia de los gobiernos reaccionarios propiciadores del capitalismo criminal con violencia sobre los pueblos y enriquecimiento propio.

Necesitamos articular la lucha por el derecho a la energía y este espacio, recuperar debates acumulados en los últimos años, especialmente desde el encuentro de 2006 en Caracas. Los participantes reconocen el esfuerzo realizado en estos años desde el Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata en continuar convocando éstos ámbitos de reflexión. Se realizó una fuerte apelación a diversificar el esfuerzo de convocatoria para el debate sobre la energía y el movimiento obrero, incluso más allá de Nuestramérica.

Los compromisos

Estos debates contribuyen a mejorar nuestro diagnóstico y propuestas sobre un Programa de reivindicaciones y demandas, lo que incluye la propuesta general sobre el derecho a la energía o la generalización de iniciativas relativas a la tarifa social o de interés social, a cargo de la empresa y no del Estado. En ese plano se incluye el diagnóstico sobre la pobreza energética que involucra a millones de personas en el mundo sin acceso a la energía. El derecho a la energía es concomitante al derecho al agua, a la electricidad, a la vivienda, a la comunicación, a la educación y a la salud. No hay progreso sin el derecho a la energía entre una de las condiciones esenciales de lucha contra la pobreza.

Defendemos el carácter de servicio público de la energía, en donde el Estado no puede obviar su papel de control efectivo restringiendo la impunidad de las empresas contra la sociedad. Por eso mismo estimulamos la participación de los usuarios en la toma de decisiones relativas a tarifas y política energética. Al mismo tiempo proponemos la articulación de la lucha de los trabajadores con los usuarios en una perspectiva de confluencia de los derechos comunes entre trabajadoras, trabajadores y usuarios.

No solo sustentamos propuestas programáticas, sino mecanismos de acción conjunta o que apuntales medidas locales, caso actual de la lucha de las trabajadoras y trabajadores del Gas en Uruguay que están impulsando una huelga de hambre que concita nuestra solidaridad y adhesión, al tiempo que asumimos el compromiso por difundir los objetivos de esa y otras luchas.

Desde Mar del Plata convocamos a defender los bienes comunes y frenar la ofensiva del capital y el imperialismo. Nuestra unidad es la respuesta y nos lo confirma la disposición a la pelea de nuestros pueblos. 

Necesitamos masividad y un programa conjunto que pueda incluso disputar el consenso social para cambiar la hegemonía de la política, que pueda articular la dimensión social con la política, para que los pueblos no sean expropiados en momentos electorales. 

Que la extensión de la participación social masiva condicione y oriente el rumbo político de las sociedad que pretendemos construir. 

Se trata de pasar de la unidad en acción a la unidad programática para conformar alternativa política. 

Solo la calle y la conflictividad pueden vencer la ofensiva de las derechas y por eso la más amplia unidad en defensa de los derechos por los que luchamos, entre ellos, el derecho a la energía.

Dado en Nuestramérica en octubre de 2018

 

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