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Rigane en el plenario de aceiteros: “No hay otra forma para enfrentar este sistema que luchar y lograr la unidad”

Intervención completa de José Rigane (FeTERA – CTA Autónoma) en el Plenario de Delegados de los Trabajadores del Aceite, al que fue invitado a participar del panel “Perspectiva de la lucha sindical argentina” y que compartió con Daniel Yofre, secretario General de la federación de Aceiteros, Juan Carlos Smith, secretario General del Triunvirato de la CGT y Hugo Godoy, secretario General de ATE.

 

La actividad se desarrolló en el Hotel Lepret, en la Ciudad de Buenos Aires el martes 1 de noviembre. “El poder quiere de nosotros el sometimiento y la superexplotación y para enfrentar esto necesitamos crecer en el nivel de convivencia”, dijo.

Rigane:

Agradezco la participación en este panel. No siempre se abren las puertas de la organización sindical para poder intercambiar opiniones con otros compañeros/as, delegados/as y militantes. No es común y yo lo quiero destacar porque es demostrar un camino en el marco de la situación que vivimos, la necesidad imperiosa que tenemos de unificar al movimiento obrero para poder llevar adelante nuestras reivindicaciones y necesidades.

El sistema capitalista mundial tiene una clara ofensiva contra los trabajadores y los sectores populares. Particularmente esta ofensiva tiene un claro objetivo y es que la crisis la paguemos los trabajadores.

Es una ofensiva de carácter internacional y se manifiesta de distintas maneras en los distintos continentes, pero tiene un objetivo común que es doblegar al movimiento obrero. Y si fuese posible, el objetivo también es tratar de llevar adelante la idea de que “el mejor sindicato es el que no existe” y “el mejor trabajador es el que no sabe sus derechos” y, si los conoce, mejor que no los ejerza. Y en busca de ese objetivo, implementa las iniciativas que tienen el propósito de doblegarnos.

Desde hace bastante tiempo nosotros como movimiento obrero venimos resistiendo. En esa resistencia hemos tenido éxitos y hemos sufrido al sistema capitalista. Pero no obstante, estamos en una relación entre capital y trabajo que obliga al conjunto de los trabajadores no solo a capacitarse, aprender de la realidad cotidiana, si no, también, hacernos fuertes en el lugar donde se definen nuestros derechos, es donde los ganamos o los perdemos. Ese lugar es el propio lugar del trabajo.

Es en el lugar de trabajo donde se resuelven los derechos convencionales para los que tenemos convenio colectivo de trabajo o la aplicación de la ley de contrato de trabajo o cualquier otra norma establecida.

Esta es una batalla de todos los días, donde hay que adaptarse a las políticas de las empresas, que con viejos planteos pero con nuevos discursos, tratan de ganarnos la partida. No es una cuestión sencilla ni fácil. Ustedes lo conocen muy bien. Pero justamente se trata de que tengamos claro cuáles son nuestros objetivos, nuestros principios y qué es lo que defendemos y por qué lo defendemos.

En la actualidad es muy común encontrarnos con una realidad a la que tenemos que enfrentar. Muchos compañeros creen que esto empieza cuando uno llega al lugar de trabajo, sin darse cuenta que hay una historia atrás, que hay un pasado que esta construido por el esfuerzo, la pasión y la dedicación de otros trabajadores.  

El enemigo es conciente de eso y procura permanentemente para que esta historia, ese pasado y esa continuidad se rompa y así hacernos creer que estamos empezando todos los días de nuevo y de cero. Este es un tema de debate, de confrontación de ideas. Es un tema que requiere del intercambio y de la apertura de la cabeza para poder desarrollar comprensión, conciencia e identidad de clase.

Es algo fundamental y básico que requerimos todos los trabajadores que es saber lo que somos, es adquirir identidad de clase. Es muy común que cada vez que nos preguntan qué somos respondamos con el oficio y no respondamos con identidad de trabajadores. Hay que sentir orgullo de ser trabajador. Porque representamos a una clase que históricamente tiene el porvenir y tiene el futuro en sus manos. De esto tenemos que estar convencidos.

Por todo esto es importante estar atentos al discurso del enemigo, a los planteos de reconciliación de clase y a que todo se resuelve con diálogo social. Que no es necesario prescindir de la confrontación.

En este esquema, ellos tienen el poder económico, el político y además tienen una legislación laboral, como sucede ahora, es una de las más ajustadas que existen en el mundo. Nos dicen que es necesaria la flexibilización laboral. Este cuento nos vienen diciendo desde antes de la dictadura militar, a punto tal que desde la última dictadura la crisis del país es por el producto de los derechos de los trabajadores. Las crisis argentinas son consecuencia de que los trabajadores tenemos convenios colectivos de trabajo, aguinaldo, vacaciones, etc.

Nos decían que la crisis se iba a poder superar si salíamos de esa situación y entonces vino la flexibilización, la limitación del derecho de huelga, apertura del mercado para que vengan los capitales, entre otras cosas ya conocidas.

¿Cuál fue el resultado?

Más pobreza, precariedad e indigencia y menos derechos. Y lo primero que atacaron fueron las conducciones internas del movimiento obrero. No es casualidad porque ahí estaba el verdadero poder.

Por todo esto es que nosotros decimos que en este país es más fácil elegir un presidente, un diputado, un senador, un intendente o un concejal. Pero lo más difícil es elegir un delegado trabajador, porque en muchos ámbitos cuando los compañeros quieren elegir un delegado los terminan echando. Esto es porque no quieren que nos organicemos, no quieren que desarrollemos poder propio, que es otra de las claves.

Nosotros necesitamos desarrollar poder propio para llevar adelante nuestros objetivos, que no son exclusivamente de carácter económico. Necesitamos superar el economicismo. Necesitamos superar las cuestiones que son importantes como el salario, pero que no son determinantes. No es lo mismo discutir y pelear por el salario solamente que discutir y defender nuestros derechos.

Este diciembre la CTA va a cumplir 25 años de existencia y procuramos un modelo sindical con características de mayor criterio de libertad y democracia, que muchos compañeros que están aquí conmigo no comparten pero que forman parte del debate. Creemos que no puede ser esto lo que nos divida ni que tengamos la posibilidad de poder unificarnos para llevar adelante la consigna que esta allí que dice “hay motivos suficientes para una huelga general ya”.

Si somos capaces de integrarnos, de desarrollar unidad de acción de los mismos intereses, de las mismas necesidades que nos golpean a cada uno de nosotros, me parece que encontramos la manera de enfrentar a un sistemas, a un gobierno y a un poder económico que quiere para cada uno de nosotros lo mismo, no importa cómo pensemos ni le importa en qué estructura estemos.

El poder quiere de nosotros el sometimiento y la superexplotación y para enfrentar esto necesitamos crecer en el nivel de convivencia. Necesitamos tener la capacidad de poder articular con el conjunto de la sociedad. Nuestros problemas tienen que sentirse como el problema de toda la sociedad, de los sectores populares, del pueblo en general.

No podemos encerrarnos en nosotros mismos, tenemos que abrirnos. Ejemplo de esto es cuando los trabajadores aceiteros salieron a denunciar el precio del aceite, una cuestión concreta que no sólo los afectaba a ustedes (los trabajadores del aceite) sino que afectaba al conjunto de la sociedad. Esto es un ejemplo de lo importante que es articular.

Nosotros en el ámbito de la energía necesitamos articular con el conjunto de los usuarios y con el pueblo. El tarifazo no es un problema para los trabajadores solamente. El problema energético, la soberanía nacional, la soberanía popular no es un problema para los trabajadores de la energía solamente. Es un problema de toda la sociedad y necesitamos entenderlo y elevar el nivel de convivencia y que aún en las diferencias seamos capaces de estar unidos a la hora de luchar juntos por nuestras propias reivindicaciones.

Quien les habla también viene a aprender. Tenemos que estar abiertos a la crítica y a la autocrítica sincera.

Creemos que también tenemos otros problemas; nada ha cambiado en el desarrollo tecnológico ni reemplazado a la relación cara a cara con los compañeros. Ninguno de los nuevos mecanismos de comunicación nos permite tener la sensibilidad de lo que significa mirar a los ojos a los compañeros, escucharlos. Por esto, tenemos que convencernos de la importancia que tiene en el lugar de trabajo reunirnos con los compañeros, estar en las asambleas con los compañeros, en las reuniones en los sectores. No digo que no lo hagan, estoy reafirmando que esa relación es fundamental.

No siempre las conducciones de las organizaciones sindicales, los dirigentes, terminamos de entender la importancia que tiene el contacto directo con los compañeros en el lugar de trabajo.

No se puede convocar siempre desde Internet. Resulta imprescindible el contacto con los compañeros. El enemigo lo tiene muy en claro esto. Por ejemplo, nosotros los más viejos, cobrábamos en efectivo en la puerta de la empresa. Pero llegó la década del 90 con Cavallo y dijeron “hay que bancarizar” y nos dieron la tarjeta para ir a cobrar al cajero y con cosas así desarticularon la posibilidad que teníamos todos los meses de vernos la cara con todos los compañeros y poder resolver alguna dificultad. O vernos la cara para tomar decisiones en el lugar de trabajo.

Esto no es solamente una manera de beneficiar económicamente a los bancos, sino que también es una manera de desarticular a los trabajadores y no tuvimos la suficiente fuerza como para poder frenar esto. Ni fue motivo de lucha. Hay que reconocer que hubo momentos que no tuvimos fuerza, no tuvimos capacidad organizativa.

Hasta que no cambiemos, la perspectiva es siempre la misma: luchar, organizarnos y lograr la unidad. No hay otra forma para enfrentar este sistema opresor, que trata de someternos todos los días, que luchar y lograr la unidad. Nosotros no nacimos para estar sometidos, nacimos para ser libres y defender la vida y es lo que vamos a hacer, compañeros y compañeras, si somos capaces de organizarnos, unirnos y entender que entre todos podemos.

 

Intervención de José Rigane en el Plenario de Delegados de los Trabajadores del Aceite en el panel “Perspectiva de la lucha sindical argentina”, 1ro de noviembre de 2016.

Prensa FeTERA

 

 

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